Las Jarchas mozárabes son composiciones cortas (en versos) con los que se abría o cerraba un poema árabe. Normalmente no eran de la autoría del poeta en cuestión, sino que correspondía a algo así como “adagios populares”, o cortas historias orales que pasaban de persona a persona (en teléfono roto aunque se les imprimiese un esfuerzo de juglar) y en los cuales eventualmente se “hamacaban” algunos “chismes de pasillo societales”.
Lo imagino como que un extranjero (por decir algo, un “berebere*”) venga a Colombia y escuche algunas trovas-coplas improvisadas en donde se está echando alguna sátira a alguna cuestión nacional o barrial del momento, las cuales se hacen contagiosas y expansivas. Tales composiciones desinformales atraían la atención de los árabes, las iban compilando y luego las usaban como materia prima para encabezar o cerrar sus escritos.
Yo misma he iniciado algunos de mis cuentos con comillajes y son muchos los autores de renombre que también emplean esta táctica: inicial una novela (o cualquier texto) con un verso, un pasaje bíblico, un aformismo, un pedacito de canción o algo de esta naturaleza.
Lo importante de traer las “jarchas” sobre la mesa, no es que estas estén cargadas de una belleza sin igual (con seguridad se opacaban fácilmente ante los versos árabes), o que sean un espejo (quizá sí, pero empañado) de la sociedad del momento. El meollo que nos hace deterner la vista en ellos al hacer "zapping" sobre la literatura española, es la primicia de las mismas.
El colegio es muy dado a ponernos a leer a Homero y El Mio Cid, y aunque yo me los he disfrutado (y no seré quién los desarraigue del aula escolar), si tengo claro que les ponen ciertos pedestales y les dan algunos plus que no son tan verídicos, como que son las únicas obras existentes de tales tiempos y que de ahí pa'trás se perdió todo, o no había ningún escrito hasta la fecha o que sí había pero lo quemó Magno o descansan en alguna mazmorra secreta del Vaticano cuando estaba depurando de letras anti-sacras a la humanidad, o en fin... el caso es que las jarchas son un ejemplo de que había vida (escriba) antes del Mío Cid en España y que no todo era oral, sí se garabateaba por ahí en alguna partecita (el lío es que no era como rasgar un pedazo de la agenda y anotar lo que le dictaba alguna musa), había que rascar un pedazo de cuero o un papiro o un pergamino que no era adsequible a algunos. Tocaba aprendérselo, darle alas, cuando no tinta.
Pero uno que otro árabe si podía anotarlo; fueron ellos los que preservaron algunos textos españoles (y me imagino que de muchas otras partes) que estaban condenados a la muerte histórica, al desahucio de estar escritos en la palabra efímera de aquellos recitadores del momento.
Así las cosas, traigo un ejemplo de un par de jarchas (no las que me hicieron llorar, ni ver el mundo en nuevos colores, ni encontrar un movimiento del corazón más allá de la sístole y la diástole, no, no fui tocada por el ala de un ángel cuando las leí), solo me parecieron buenos ejemplos de este tipo de textos (como muchos otros, no es que me haya dado 3 vueltas olímpicas en una piscina de jarchas) y quería ponerles en contexto lo reseñado anteriormente.
Exalto de las jarchas, la firma árabe que se asienta allí; ellos, que son potencia en el cuidado del detalle minúsculo; ellos, tan cuidadosos de la forma o para hacer justa: tan cuidadosos en mantener todo en balance. Quizá esa sea su magia: aportan balance al exceso de belleza del verso árabe, al amor empalagoso y el dolor tan desmesurado, a la letra tan artificiosa, cada fonema tan repensado que huele como a artificial, tanto paraiso nirvanesco se hace un tanto abrumador para el vulgar ojo humano. Quizá los árabes entendieron mucho antes lo que quiso expresar pobremente Gonzalo Arango con "(...) Mi dicha muere en el exceso. Y esta belleza es perfecta. La felicidad tendría aquí su reino, pero también una muerte melancólica. El corazón necesita ausencias para alimentar el deseo (...)". Y sabían que era imperativo darle un balance, ponerle al yan su ying, eso para mí, es el aporte de la jarcha (eso y que le quita el primer lugar, por lo menos en existencia -no tanto en contenio-, a ciertos escritos de cabecera que solo estaban contando una parte de la génesis literaria de España.
Esos pequeños versitos son su forma de decir "Había una vez...", "colorín colorado...", "hasta aquí los deportes, país de (...)", "y vivieron feliz para siempre...", "en un reino muy lejano, hace muchos años...", y el resto de clichezadas que tanto han representado los corchetes de inicio y fin de nuestra variada obra occidental. De tal forma que la jarcha quizá es la respuesta al ¿Por qué empezar por lo esperado? ¿Por qué no un chisme de otro país? ¿Por qué no contarles que han comprado a un moro por un puñado de denarios, o que Dulcinea tenía un amante, o que el emperador tiene gripe y la hija de la matrona que vende pan se va a casar con el hijo del herrero? Pues la jarcha más que un hecho noticioso de gran revuelo es más como un tipo de diario personal oralizado e incluso musicalizado en donde se tocan temas en general sobre los sentimientos (desamor, desesperanza, deseo, angustia, etc.)
Algunos ejemplos de jarchas que más me llamaron la atención:
1. Sobre el desconsuelo por el amor que se aleja
Ya Mamma, me-w-l-habibe
Bais e no más tornarade.
Gar ké fareyo, ya mamma:
¿No un bezyello lesarade?
Bais e no más tornarade.
Gar ké fareyo, ya mamma:
¿No un bezyello lesarade?
Traducción:
Madre, mi amigo
se va y no tornará más.
Dime qué haré , madre:
¿no me dejará [siquiera] un besito?
se va y no tornará más.
Dime qué haré , madre:
¿no me dejará [siquiera] un besito?
2. Sobre el deseo
ben yâ sahhârâ
alba quee stá kon bi-al-fogore
k(u)and bene bide amore
alba quee stá kon bi-al-fogore
k(u)and bene bide amore
Traducción:
Ven, oh hechicero:
un alba que está con fogor
cuando viene pide amor.
un alba que está con fogor
cuando viene pide amor.
3. Sobre los celos y quizá maltrato(de un hombre posesivo)
mi fena ÿes li-mahtï in luhtu
kon males me berey
non me lesa moberë aw limtu
mama gar ke farey
non me lesa moberë aw limtu
mama gar ke farey
Traducción:
Mi pena es a causa de un hombre violento: si salgo
con males me veré
no me deja mover o soy recriminada.
Madre, dime, qué haré.
con males me veré
no me deja mover o soy recriminada.
Madre, dime, qué haré.
3. Sobre enamoramientos esporádicos (quizá algún "affaire" en el puerto)
al-sab(b)âh bubu gar-ne de on benes
ya leso ke a otrî ames
a mibi tan [ben] qeres
ya leso ke a otrî ames
a mibi tan [ben] qeres
Traducción:
Carita bella, buena, dime de dónde vienes
ya te dejo que ames a otra
(si) a mí también me quieres.
ya te dejo que ames a otra
(si) a mí también me quieres.
* Fuente de las jarchas relacioandas:
- Ejemplos de jarcha (agosto 13, 2018). Recuperado de: https://tusejemplos.com/ejemplos-de-jarcha/
* Para ampliar un poco el tema de las jarchas, se puede consultar:
http://hispanismo.org/literatura/595-jarcha-mozarabe.html
https://literaturamedieval.academic.wlu.edu/jarchas-mozarabes-intro/
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